Preguntar y adivinar con los Lego


Ya sabéis que a Erik le apasionan los Lego. Construir, crear, inventar historias.... de todo hemos hecho. Y ahora les hemos sacado todavía más partido con un juego muy divertido de preguntar y adivinar la figurita que se esconde al otro lado del muro.

Primero construimos el muro:

Después, cada uno de nosotros -y sin que el otro lo vea-, colocamos figuritas de Lego a cada lado del muro:

Empieza uno a hacer preguntas, del tipo ¿es un hombre?, ¿lleva ropa de deporte?, ¿es personaje real o de fantasía?, etc. Es decir, preguntas con respuesta sí o no. Y con todas esas preguntas tiene que adivinar la figurita que es.
Luego le toca el turno a la otra persona.

¡Lo pasamos genial!, espero que os guste la idea.





Erik expone sus dibujos en Madrid con tu ayuda

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Miriam y Amelie con algunos dibujos de Erik

Más de 30 dibujos de Erik ya han llegado a Madrid, listos para exponer. Miriam Reyes Oliva es la promotora de este proyecto de desarrollo del talento de las personas con autismo. Participa con él en el concurso de HONDA. Ahora quedan 5 días para
votar, y tienen que estar entre los 10 primeros, ains, necesitan otro empujón.

La muestra recoge "eriks" desde que tenía cuatro añitos. Hay de todas las series: tuberías, extintores, postes de la luz, generadores, máquinas, electrodomésticos, instalaciones de todo tipo.... Qué os voy a decir, que estoy orgullosísima y me encantaría que, junto a las creaciones de otras personas con autismo,  pudiera exponer. GRACIAS
Miriam Reyes nos lo explica:
Estamos participando en el concurso HONDA, con el siguiente proyecto: Un espacio de creación y exposición de obras artísticas realizadas por personas con autismo y trabajos que giren en torno a esta temática.

VOTAR ES UN MINUTO! Invita a tus amigos!
Entra en:
http://www.hondatuproyectonuestroproyecto.com/sumate_detalle.php?id=197
1) Pincha en: SÚMATE
2) Introduce tus datos
3) Ve a tu email, y confirma! ¡AVISO! Muchos emails llegan a la carpeta de correo no deseado. ¡Revisadla! ¡SI NO SE CONFIRMA DESDE EL EMAIL, NO CUENTA EL VOTO!


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Firma por la candidatura de ARASAAC a los premios Príncipe de Asturias

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¡Ahora es tu turno, el más importante! Firma por la Candidatura de ARASAAC a los Premios Príncipe de Asturias, aporta tu pequeño grano de arena firmando, por ARASAAC y SU FAMILIA. ¡SE LO MERECEN!
 
Aquí el ENLACE que lleva a la recogida de firmas. Muchísimas gracias.

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Circuitos de soplos divertidos

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Hace ya algunos años que publiqué una entrada en el blog sobre la importancia de practicar los soplos con nuestros hijos (ver AQUÍ).

En casa los seguimos practicando con muchas ideas nuevas que además nos divierten. Creo que las fotos hablan por sí solas. ¡Que os divirtáis!







Y soplando y empujando con el matasuegras:



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COMPAÑEROS

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Con Lara "la niña bonita", Alex y sus papás Francis y Francisco

Sumar y no dividir es algo que tengo grabado. Se lo escuché por primera vez a Manuel Rincón; digamos que él le puso las palabras a lo que creo con todas mis fuerzas. Por eso le dedico este cuento primero a Manuel Rincón. Añado, sin embargo, con el mismo cariño a Francis García y a Francisco Arjona, papás de Lara y de Alex, en la dedicatoria. Porque la foto que ilustra a esta entrada refleja lo que a mí me hace feliz cada día: los momentos que compartimos  con nuestros niños, sean los nuestros o los de las personas a las que queremos.
Es mucho lo que los padres de niños con autismo vivimos día a día. El autismo no le pone las cosas fáciles a nadie, pero viendo el esfuerzo diario de nuestros hijos y sus ganas de seguir adelante se renuevan nuestras fuerzas con una intensidad apabullante. He recordado este cuento que comparto hoy de una forma metafórica. Sí, los bichos, ésos que se cruzan en nuestro camino hacia la inclusión de las personitas a las que más queremos. Bichos  que son reales, que pican y muerden  para atenuar nuestras fuerzas. Los hay que se ven venir, y los hay también inesperados. Compañeros, en este viaje nuestro donde nuestros hijos son lo más importante seamos UNO.  Habrá derrotas, pero la victoria será la de nuestros hijos y la nuestra si nos mantenemos unidos.
Quizás no me he expresado bien. Lo siento si es así. Os dejo con el cuento, que quizás tampoco sea tan metafórico como yo lo veo. Quiero decir que lo que creamos sea una derrota seamos capaces de convertirlo en  victoria. 


COMPAÑEROS

Era verduzco, pequeño y repelente. Y encima, el muy bicho, no se conformó con picarme, sino que se quedó adherido a mi tobillo con una voluntad desproporcional a su tamaño. ¿Cómo se me había ocurrido ponerme bermudas? Perdí el equilibrio al intentar arrancármelo mientras no paraba de enredarme entre lianas. Caí de bruces. Enseguida noté otra mordedura mucho peor, esta vez en el brazo. Al volverme con un juramento vi a la coral. Grité de horror como una posesa. Unos guacamayos me hicieron coro.  Era tanta mi furia que me puse de pie de un salto. De un tirón arranqué la cámara de fotos que me colgaba en bandolera. Y estrellé con todas mis fuerzas la canon con su pesado teleobjetivo sobre la cabeza de la serpiente, que dio unas cuantas coletadas antes de quedarse quieta.
            Me quité la cazadora –me la había comprado en coronel Tapioca a juego con las bermudas– para poder verme  el brazo derecho. Había dos gotitas de sangre. Un torniquete, eso es, tranquila, Mónica, hazte un torniquete como leíste en la guía de primeros auxilios, me dije medio paralizada por el miedo y el dolor. Solté el pañuelo que llevaba al cuello con la mano izquierda; la derecha ya no la podía mover. Me lo ligué por encima del codo.
            –¡Maldito bicho! –grité con la boca seca mientras pisoteaba la serpiente muerta. Paré en cuanto me di cuenta de que con cada salto el dolor se iba extendiendo. Tenía una sed terrible y unas ganas tremendas de llorar.
            Subí a trompicones el sendero mientras  me alejaba de la cascada que, en un arranque de estupidez, había ido a fotografiar bien temprano, sola, dejando a Bernardo, mi marido, durmiendo plácido en la cabaña. Idiota, quise gritarme, pero mi voz se quebró. Bernardo, intenté exclamar, pero ningún sonido salió por mi garganta seca. Tiritando llegué hasta la puerta, la empujé a duras penas. El esfuerzo hercúleo fue en vano. Mi marido no estaba allí.
La situación se estaba poniendo fea de veras. El brazo estaba lívido y atufaba a gangrena. De repente recordé algo que había leído en la guía sobre Costa Rica: ¡evitar el uso de torniquetes! Me arranqué el pañuelo a mordiscos, lo que me provocó arcadas. Vomité sin parar de llorar. Me ardía el cuerpo y sudaba tan copioso que apenas podía mantener los ojos abiertos. Pero, a pesar de la ceguera acuosa, pude ver el Nissan Patrol. No quería morir, tenía que buscar ayuda como fuera. Necesitaba un antídoto, ¿no?, pues tendría que conducir hasta el siguiente pueblo. No había tiempo que perder. ¡Dios mío, las llaves! Por favor, por favor.
 Estaban puestas. Arranqué. Di cuatro volantazos para sortear los baches y me metí en el camino encajonado entre árboles. Apenas se colaba la luz entre tanta frondosidad. El silencio era sepulcral.  ¿Dónde se habían metido los monos o las lapas rojas? ¿Por qué se callaba el bosque lluvioso? Enseguida tuve que dejar de conducir. Tenía las manos dormidas, el brazo derecho pesaba como un bloque de hormigón armado. Puse punto muerto y dejé que el coche se deslizara cuesta abajo. Me sentía igual que dentro de un ataúd. Pero me animó pensar que el pueblo estaba a tan sólo dos kilómetros.
Empezó a diluviar y la frescura  se coló en el vehículo. Abrí la puertezuela para dejarme caer al exterior, mientras el Nissan seguía su marcha. La lluvia empezó a reanimar mi cuerpo. Paré de sudar, la sensación de vómito se alejaba. Y la sed empecé a calmarla sorbiendo por la boca abierta cuantas gotas podía. La opresión del pecho se disipaba. Hasta ya podía ver mejor.
–Es Bernardo, sí, Bernardo viene hacia mí –pensé en voz alta.
Acababa de divisar su figura desgarbada. Debía de venir del pueblo, pues cargaba un par de bolsas. Habrá comprado algo para el desayun, pensé. Que se dé prisa, por favor, ¿es que no me ve? Debe de impedírselo la lluvia, o quizás el coche me tapa, bueno, eso es, jobar, qué frío...
            La vista se me volvió a nublar, Bernardo había desaparecido. Me costaba respirar. Dirigí mi atención a las piernas para ver si podía moverlas. Ya no las sentía.  Vaya, si todavía estás aquí, compañero, pensé agradecida.
El bicho verduzco que seguía adherido a mi tobillo ya no me pareció tan repelente. Y sentí pena por él porque pronto moriría.


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Cómo Cristina Fernández, hermana de Julia, ha desbordado mi corazón de madre

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Erik no tiene hermanos. Si los tuviera, me encantaría que su hermana fuera como Cristina Fernández. Madre mía, no sé si voy a ser capaz de expresar lo que para mí supuso conocer a Cristina, que tiene 15 años cargados de una vitalidad inagotable. La he visto en vídeos trabajar con su hermana Julia con una complicidad máxima. Me ha mostrado los materiales que le prepara. He comprobado cómo brillan sus ojos con un entusiasmo que traspasa. La he sentido en sus abrazos con tal fuerza, que su compromiso por su hermana y por  la inclusión de todas las personas con autismo han dejado en mí la huella más marcada del Congreso en el que familias, docentes y profesionales hemos compartido tantas experiencias.
Tengo pendiente reflejar mis impresiones del Congreso “La inclusión no es un sueño”, organizado por Conecta del 10 al 13 de octubre en Salobreña. Pero no quería dejar pasar más tiempo sin hablar de Cristina, la chica que se ha ganado a pulso mi corazón de madre.
La presento con sus palabras: “Nosotros somos los primeros que aceptamos a nuestros hermanos, muchas veces antes que nuestros padres. Nosotros somos los primeros que aprendemos a vivir con ellos y a ayudarles de forma más natural y espontánea. Somos los primeros que podemos hacer posible que LA INCLUSIÓN NO SEA UN SUEÑO ”.
Recuerdo que días antes de acudir a Salobreña, Cristina contactó por mail. Ya se me desbordaron las lágrimas con sus palabras. Sólo soy una madre más, la madre de Erik… y como tal, leer esas ganas de Cristina por seguir aprendiendo y conocerme… ¿Conocerme a mí? Conocerla a ella, A CRISTINA, ése ha sido el gustazo.
Cuando por fin nos vimos, Cristina se quedó hasta el final de la tarde del jueves con nosotros. Quería ayudarnos a Francisco Arjona y a mí a preparar la sala donde íbamos a ofrecer nuestro Taller al día siguiente. Mano a mano, entre todos, organizamos los materiales, los juegos, las mesas, las sillas…. ¡Con qué ilusión! Y ya que hablamos de hermanos, impresionante también tener a Alex, el hermanito de tres años de  Lara e hijo de Francisco y de Francis… Sus manitas recolocaban los juegos y se iban a pillar las recompensas en forma de lacasitos. Ternura total. ¿Quién ha podido contar con semejante lujazo en los preparativos previos a un Taller?

El Congreso ha dado voz a los padres, docentes, profesionales, juristas… Pero algo muy importante se echaba en falta: los hermanos. En nuestro Taller pudimos mostrar a Alex en plena acción animando a su hermanita Lara con su “biennn” en las sesiones de terapia… Pero faltaba el broche de oro.
Y allí estaba Cristina. Sábado por la tarde.  Ya se habían reflejado las conclusiones. Terminaba la ceremonia de clausura para dar paso a las preguntas finales. Y Cristina se puso en pie, tenía una carta. Se dirigió a la palestra con sus quince años gloriosos. Y leyó, mientras cada palabra suya se nos grababa a fuego:
Hola:
Bueno, lo primero que quiero hacer es dar las gracias a Francisco Arjona  y a la asociación Conecta por hacer posible mi presencia en este congreso.
Mi nombre es Cristina,tengo 15 años y tengo una hermana de 12 años con autismo. Desde pequeña he estado muy concienciada con su problema.
A mí me gusta mucho ayudar en las terapias de mi hermana, cuando era pequeña la ayuda era más desde el juego, pero ahora ya ayudo en programas haciendo de terapeuta. Tengo la suerte de que mi hermana cuenta con un buen terapeuta y también ha tenido buenas profesoras en el colegio.
Para mí los mejores profesionales son los que no solo enseñan al niño con autismo, sino el que tambien enseña a la familia.
También elaboro materiales para mi hermana.Siempre le han gustado las cosa que yo preparo.Por eso pienso que es importante que yo ayude en su aprendizaje.
En ocasiones las cosas no son fáciles,porque mi hermana tiene a veces problemas de conducta que nos cuesta controlar.Yo sufro cuando veo a mi hermana así.
A la hora de elegir lo que quería estudiar, pensé en primer lugar estudiar Educación Especial. Al final he decidido estudiar Psicología, como Ángel Riviere, ya que el ha sido una gran persona en el mundo del autismo.
Estoy muy contenta de estar aquí y haber conocido a tantas personas del mundo del autismo.
Me gustaría que en este tipo de encuentros se tuviera más en cuenta a los hermanos. Nosotros somos los primeros que aceptamos a nuestros hermanos, muchas veces antes que nuestros padres. Nosotros somos los primeros que aprendemos a vivir con ellos y a ayudarles de forma más natural y espontánea.
Por tanto, nosotros - los hermanos - somos los primeros que podemos hacer posible que LA INCLUSIÓN NO SEA UN SUEÑO.

El aplauso fue apoteósico. Creo que no había ningún congresista sin lágrimas en los ojos. Cristina vino hacia donde estábamos. Y el abrazo que nos dimos, con  ese amor que tan sólo puede conocer una madre fundida con una hermana, jamás se me olvidará en la vida.
GRACIAS, CRISTINA. HERMANA.

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A Erik le gusta observar. Su mirada abarca el poder de los pequeños detalles. Conversa, juega, interactúa, sonríe, sueña, desea… Es un niño maravilloso que tiene autismo. En nuestra vida con otro ritmo, no sólo hay lucha o terapias, sino la intensidad del movimiento siempre hacia ADELANTE.
Bienvenidos a este espacio para reflexionar y conocer cómo vivimos el autismo con naturalidad.

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    Soy la mamá de Erik, un niño precioso con el que soy feliz cada día. Recojo unas palabras de Goytisolo:

    "... nunca digas no puedo más y aquí me quedo...".

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    Con portadas de Miguel Gallardo -autor de "María y yo"-. Cuentos, testimonios, reflexiones, ensayos, artículos, fotografías y dibujos que van armando como un puzzle la realidad del autismo. Y literatura de la buena todos los meses en:

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